15.10.07

No lea la entrada anterior. Mejor lea esta.

Hace algunas semanas fui a Buenos Aires. Antes de leer ese famoso librito de Andres Oppenheimer. Pero nada que decir. Es maravillosa. No sé si se parece a algo o no. Pero se parece a algunos de mis sueños.
No voy a hablar de la pobreza que vi, ni de las enormes colas para subir "al micro" que abarcaban más de tres cuadras. Voy a hablar de la arquitectura maravillosa y de la gente amable (y muy bonita, por lo demás) que ahí habita.

Esto es lo que veía yo al salir de mi hotel. El obelisco al final del camino, al final de Corrientes. La arquitectura es espectacular, conservan todos los edificios antiguos y las calles son adornadas por monumentales construcciones que aquí no todos tenemos la oportunidad de ver.



Y bueeenoo... La Bombonera. Creo que cuando hice el tour por adentro fue uno de mis días más felices. Incluso vi a algunos jugadores :$. No puedo dejarlo de lado, fue importantísimo para mi.


No puedo olvidar La Recoleta y sus maravillosos parques o El Ateneo que es la librería más hermosa que he visto. El museo de Bellas Artes precioso y lleno de obras de Picasso, Van Gogh, Modigliani, Degas. Pero no pondré fotos de eso.
También vi a algunos famosillos... Y algunos más cercanos.

Fue lo mejor visitar la tierra en que nació mi querido Ernesto.
Ahora quiero ir a Cuba, lo sigo a él. Después a Bolivia y termino en La Higuera.



Si algún día tengo ese famoso flickr, las pondré todas. =)
Está pesimamente mal redactado. Disculpen. Pero lo que pasa es que me dio lata pensar a lo Muñoz. Lo puse todo. Así, tal cual.

23.7.07

La Lluvia
Jorge Luis Borges

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabaleslas
negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.

4.7.07

Muere Lentamente
Pablo Neruda

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.


*** Creo estar muriendo lentamente, no lo hagan ustedes también.